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El fútbol es bonito, estético, emocional. También el de Segunda División

El fútbol es bonito, estético, emocional. También el de Segunda División

“Las personas se preocupan más por cómo lucen las cosas que por cómo son”. (Donna Lynn Hope).

“¡Qué bonito es el fútbol!”, fue un capítulo de mi primer libro “La Ignorática y el fútbol”. Y lo mantengo, a pesar de ciertos ataques desordenados para desvirtuarlo, desacreditarlo, aborrecerlo o enterrarlo… Como ya dije en su día: “Creo sinceramente que el fútbol nos lo complicamos nosotros”. Y seguimos en la misma actitud, “el fútbol es bueno si se gana”. Y me afilio a lo que Pellegrini, entrenador del Villarreal, dijo en su día (As, 9.10.2007): “Soy resultadista, pero es más fácil ganar jugando bien”. También señalé la opinión de Marcelo Roffé: “El fútbol es probablemente el deporte más bello, el único capaz de combinar (como quien prepara un sabroso plato) ingredientes tales como el arte, la estética, la solidaridad y la emoción (entre otros), y además hay algo que debemos subrayar: es el único deporte que se juega con los pies exclusivamente”. Igual que significó: “¿Qué es el fútbol? ¿Una religión? ¿Una pasión convertida en negocio? ¿Un juego? Una respuesta posible: es el deporte elegido por más seres humanos en el mundo. Para jugarlo, ir a disfrutarlo a las canchas, seguirlo por televisión o sencillamente leerlo”.

Y me entusiasmó dejar constancia de ciertos pensamientos que expresan unos sentimientos “desenfrenados”:

“¿Cómo vas a saber lo que es el AMOR si nunca te hiciste hincha de un club?”.

“¿Cómo vas a saber lo que es el PLACER si nunca ganaste un clásico barrial?”.

“¿Cómo vas a saber lo que es LLORAR si jamás perdiste un clásico sobre la hora con un penal dudoso?”.

“¿Cómo vas a saber lo que es el CARIÑO si nunca acariciaste la redonda de chanfle, entrándole con el revés del pie en el cachete para dejarla jadeando bajo la red?”.

“¿Cómo vas a saber lo que es la POESÍA si nunca tiraste una gambeta?”.

“¿Cómo vas a saber lo que es la HUMILLACIÓN si jamás te hicieron un caño?”.

“¿Cómo vas a saber lo que es la AMISTAD si nunca devolviste una pared?”.

“¿Cómo vas a saber lo que es un ORGASMO si jamás diste una vuelta olímpica de visitante?”.

“¿Cómo vas a saber lo que es el ARTE si nunca inventaste una rabona?”.

“¿Cómo vas a saber lo que es el INSOMNIO si jamás te fuiste al descenso?”.

“¿Cómo vas a saber lo que es el ODIO si nunca hiciste un gol en contra?”.

“¿Cómo vas a saber lo que es la VIDA, hijo mío, si nunca, jamás, jugaste al FÚTBOL?”.

La Segunda División de la Liga española 2018/19 fue muy competida, y subieron a Primera División el Osasuna de Pamplona, Granada y Mallorca, para ocupar los espacios dejados por Huesca, Rayo Vallecano y Girona. Repasen los resúmenes de los partidos y encontrararán un repertorio de goles del máximo nivel, a mí personalmente me sorprendieron la calidad y el número de goles obtenidos de tiros de distancia. El que más me llamó la atención fue Antonio Iriondo, entrenador del Rayo Majadahonda, (Marca, Daniel Barrera/Julia del Mar Cortezón, 1.10,2019) con una filosofía peculiar del fútbol. “Me suspendieron el examen de táctica porque planteé un sistema que no estaba en los libros… Cuando era jugador de alguna manera creía que me trataban algunas veces de anular… A las personas hay que tratarlas como crees tú que pueden llegar a ser o que son... En la diversidad está la clave, de todos, de todos se aprende. Algunos, a lo mejor de cómo no hay que hacer las cosas… He tenido entrenadores que me han enseñado muchísimo lo que no quería hacer, y eso no significa que no deje de reconocer una cantidad de valores que puede tener ese que piensa distinto a mí”. Incluso se llega a asegurar que Iriondo utilizó el 1.3.4.3., antes que el mismo Johan Cruyff. “¿El Mundial 82 marcó un antes y un después en usted?… Fue la primera vez que me siento a ver un Mundial con una idea de verlo, estudiarlo y destriparlo. Ya me había llamado la atención en Brasil de los 70, pero creo que había una mezcla entre aficionado y profesional… Pero me quedé con aquello y a partir del 82 empecé a hacer algo que creía que era bueno sin fijarme en nadie. Es decir, las batallas se ganan desde el centro del campo, pues bueno, incorporemos más gente en el centro del campo… Si los contrarios ponen un punta, para qué coño pongo cuatro defensas: pongo dos o pongo uno. Y así puedo ganar donde está la pelota. Porque hay dos formas de hacer, por ejemplo, al defender: on donde puede llegar o donde está; bueno, pues yo prefiero defender donde está antes que donde llega”.

Sin embargo, Iriondo fue destituido y no llegó a finalizar la temporada. Iriondo significó: “Hay dos formas de hacer: o la tienes o la tiene el contrario; prefiero tenerla yo para controlar el juego. Y a partir de ahí ya vienen los sistemas, la idea de juego, la forma de entender el juego y demás. Pero la filosofía de juego es lo más importante… El Brasil de los setenta yo dije “aquí manejan todos el balón, ¡esto es la puñeta! Y como manejaban el balón además también me fijé que jugaban a dos ritmos continuos. Lo que más daño hace en el fútbol al rival es el cambio de ritmo, Johan Cruyff era un maestro del cambio de ritmo como jugador, pero ese Brasil de los 70 como grupo hacía lo mismo. Ritmos lentos en la fase primera de creación del juego, incorporación de hombres y cuando hacían espacios velocidad masiva buscando el ritmo”. (…) “Soy de la época de prohibido prohibir, pero hay que trabajar para tener otras alternativas… Y trabajamos por ello. Está dentro de lo que significaban los fundamentos, no es táctica, son principios. Cuando se tienen unos principios humanos, unos principios de juego, entonces no hace falta recurrir a la táctica que son acciones preconcebidas, con lo cual a lo mejor no tienen absolutamente nada que ver con lo que acontece en ese instante, es lo que ha dicho el entrenador antes. No, no, pero es que esto es parecido, pero es otra cosa”.

(…) “¿Ha evolucionado mucho como entrenador? – Sí, la esencia es la misma. Hay varias fases, una es creerse tu esencia y luego dentro de esa esencia es saber la poca importancia que puede tener un entrenador cuando el relieve de los jugadores es más importante, ¿no? Ahora estoy en esa fase de no participación, lo que pasa es que me vence muchas veces ese entrenador antiguo que llevo dentro y participo. Me gustaría ser un espectador que haga entender solamente con la mirada, pero no he llegado a eso y creo que va a ser complicado, pero estoy en ello. Intento ser cada día más sencillo, el método cada vez más sencillo, las charlas cada vez más sencillas, porque también me he dado cuenta que el que no quiere entender da lo mismo, porque no está preparado para ello y además no tengo por qué, si él no quiere… No soy quien. Entonces, el que quiere entender lo entiende con dos palabras. Lo que no quiero en ningún momento es imponer, lo que quiero es que la gente evolucione”.

Visto lo visto, en un momento que tendemos al intervencionismo en tantas facetas de la vida, la opinión de Iriondo más bien pareciera que es “un pasota” del fútbol. Pero lo simple, ¡más que el mecanismo de un botijo!, lo tenemos también en entrenadores que pululan por esos equipos transmitiendo valores a nuestro fútbol. “¿El aprendizaje no se impone, ¡no?” – Exacto, la gente que evolucione y que crezca. ¿Por qué? Porque así me habría gustado que me trataran a mí cuando era jugador. Lo paso muy mal cuando tengo un jugador que no lo saco nunca. Yo, de verdad, prefiero que esté en otro sitio y que sea feliz y que crezca porque a lo mejor yo me he equivocado y no le doy esa posibilidad y estoy haciendo a una persona infeliz porque no lo saco nunca… A veces las plantillas son exceso largas por miedo a que te lesiones, por miedo a que te expulse. Tener todo cubierto y sin embargo a veces todos no tienen la cabida que tendrían que tener… Tengo que aprender cosas, eso no sé todavía”.

Ha habido otros ejemplos notables pero con Iriondo destaco a todos los entrenadores de la Segunda División. Mi admiración. “¿Cómo vas a saber lo que es la VIDA, hijo mío, si nunca, jamás, jugaste al FÚTBOL?”.

miércoles 14 agosto 2019 01:00Editorial
de Manuel Rodríguez
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